
La goma de mascar es un producto que todo el mundo disfruta, a veces para el estrés, la concentración, o simplemente como snack; así como para eliminar el mal olor después de comer. Sin embargo, uno de los problemas del chicle es que al tirarse, sólo se genera más basura, cuando podría utilizarse para otras cosas.
Ahora una nueva propuesta denominada “Gumdrop” busca aprovechar el chicle para la fabricación de otros productos. Conoce más sobre este interesante proyecto en el siguiente artículo.
Cada chicle tirado en la vía pública representa un foco de infección y riesgo para la salud; puede albergar hasta 10 mil bacterias y hongos recogidos del medio ambiente donde se encuentra. Además, su limpieza implica un alto riesgo sanitario y ambiental; esto afecta a la salud de la población y la imagen urbana.
Un chicle usado tarda cinco años en degradarse, después de ser pisado; y con la falta de oxígeno se vuelve un material duro. El chicle también contiene muchos ingredientes dañinos para la salud, siendo los principales los siguientes:
Los chicles son el segundo tipo más común de basura callejera, después de las colillas de cigarro. Después de lo mencionado anteriormente, es implícito hacer algo para reducir el impacto negativo de la goma de mascar en el medio ambiente. La diseñadora británica Anna Bullus es quién ha lanzado una propuesta: transformar la goma de mascar en productos nuevos.
Investigando la química de la goma de mascar, descubrió que el principal ingrediente del chicle, la goma base, es una goma sintética. Se trata de un tipo de polímero (materiales que se transforman gracias a la unión de varias moléculas de bajo peso), similar al plástico. “Se llama poliisobutileno”, explica Anna. “Lo mismo que encuentras en el tubo interno de las ruedas de bicicleta”.
Ese material, también conocido como caucho butilo (PB por sus siglas en inglés) se deriva de petroquímicos, refinados a partir de combustibles fósiles como el petróleo crudo. Anna se dio cuenta de que los chicles, una vez consumidos, pueden transformarse en un material muy útil y versátil.
Después de encontrar que se puede aprovechar el chicle, Anna creó unos cubos de basura rosas, brillantes y en forma de burbuja a los que llamó Gumdrop-deposite sus chicles en español-. Para facilitar la recolección y reciclaje del chicle, logró que esos contenedores se pudieran colocar a la altura de la cabeza.
Los cubos “Gumdrop” están fabricados con chicle reciclado. Junto a ellos hay un mensaje que explica que cualquier chicle recolectado será utilizado para crear nuevos objetos. Algunos de esos productos son zapatos, vasos y herramientas.


Para la fabricación de los contenedores especiales, primero se descartan los materiales que no se necesitan como papales o envoltorios. Después, se trituran las gomas de mascar y las combinan con otros polímeros y plásticos reciclados. La proporción de las mezclas varía, pero Anna dice que cada objeto contiene mínimo 20% de chicle usado.
En un lugar especializado para moldear plásticos en Leicester (Inglaterra), llamado Amber Valley -normalmente fabrica armas-, Anna crea los diseños de los productos que fabrica a partir del chicle.
La mezcla de plásticos que contiene la goma de mascar reciclada se introduce dentro de una máquina. Después, es transformada en una pasta que puede usarse para crear nuevos objetos, una vez que se enfría.
La Universidad de Winchester, al sur de Inglaterra (Reino Unido), fue uno de los primeros lugares donde se instalaron estos contenedores. Se instalaron 11 de estas papeleras, y para reforzar el mensaje del reciclaje de chicles, les regalaron a cientos de estudiantes vasos de café hechos de este material.
También la empresa de ferrocarriles Great Western Railway instaló las papeleras de chicles en más de sus 25 estaciones.
En cada uno de los casos, los contenedores “Gumdrop” además de reciclar la goma de mascar potenciaron un cambio en el comportamiento de la gente.
Ahora es momento de dejar de tirar goma de mascar en las calles y buscar propuestas de este tipo para darle un nuevo uso al chicle, con algo innovador. En Mexpo queremos seguir impulsando el ingenio y la creatividad para buscar soluciones que ayuden a proteger el medio ambiente. Cambiemos el chip por un mundo con menos contaminación.


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