Inicia operaciones el primer centro de acopio de Unicel en la Ciudad de México

Inicia operaciones el primer centro de acopio de Unicel en la Ciudad de México

marzo 14, 2017
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Inicia operaciones el primer centro de acopio de Unicel en la Ciudad de México

El unicel es un material altamente contaminante puesto que ni se descompone, ni se desintegra. En México se estima que el consumo nacional de unicel es del 65 por ciento para el empaque y embalaje y 25 por ciento para la fabricación de productos desechables. Apenas se recicla 0.5%, debido a que sigue siendo más costoso el proceso de recuperación del material frente al beneficio que se obtiene al reducir el consumo de Poliestireno Expandido (EPS); aunque esta cifra comenzará a cambiar.

Desde Diciembre de 2016, aprovechando el volumen de residuos que generan los capitalinos en las fiestas decembrinas, Rennueva, una startup nacida en la UNAM, abrió el primer centro de acopio de unicel en la Ciudad de México, con el objetivo de reducir el impacto ambienta, aprovechando el reciclaje de este material como una cadena de valor para las necesidades sociales y económicas.

Con una capacidad de transformación de 4 toneladas mensuales, el nuevo centro de acopio, esta equipado con tecnología cien por ciento mexicana y cuenta con infraestructura y mobiliario adecuado. En la actualidad existe ya una práctica de reciclaje por parte de las personas con este material y con este centro de acopio será más fácil crear una mayor conciencia con respecto a este material.
Estadísticas Básicas:

– Las asociaciones nacionales de Industrias del Plástico (ANIPAC) y de la Industria Química (ANIQ) estiman que el consumo nacional de unicel en México es de 125mil toneladas anuales.
– Información del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) apunta que en el territorio nacional se consumen anualmente más de 13 mil millones de piezas entre vasos, platos y artículos desechables.
– En Estados Unidos se recicla alrededor de 30 por ciento del consumo total en ese país. Canadá cuenta con su propia asociación fundada en 1989 por 24 compañías interesadas en la educación pública del reciclaje del unicel; reciclan 30 mil toneladas al año.
Dado que el unicel está hecho de petróleo, un recurso no renovable, no sólo implica una significativa contaminación que acelera el cambio climático, también un impacto en la salud de las personas ya que es un componente tóxico y cancerígeno que se transmite hacia la comida. Además, en caso de no reciclarse, puede constituir un peligro para la biodiversidad animal tanto terrestre como marina, ya que lo ingieren al confundirlo con comida.

Este nuevo proyecto quiere traer a la consciencia el impacto que genera nuestro estilo de vida. En palabras de Hector Ortiz, “No somos conscientes del costo que tiene la naturaleza para que podamos usar zapatos o platos desechables. Lo seguimos haciendo porque no queremos cambiar nuestro estilo de vida”. Por ello, el reto de hacer una diferencia cultural implica desde el consumo del unicel hasta el método de reciclaje que faciliten un mejor uso del producto.

Contar con un nuevo centro de acopio es un paso firme ante el resago que nuestro país tiene para reciclar este material. Hasta ahora, solo se contaban con una máquina ubicada en Atlacomulco, Estado de México, por lo que aún se carece de los recursos para trasladar el unicel que se deshecha en otros estados. “El traslado de unicel no es fácil, debido a que 90 por ciento de su composición es aire, lo cual puede ser muy voluminoso, pero en peso es mucho menor” comenta José del Cueto, presidente de la Asociación Nacional de Industrias del Plástico (ANIPAC).

El proceso de transformación consta de 4 pasos:

El primero es acopio o recolección, en el que las personas o gobierno llevan sus desechos al único centro que existe en el país, donde piden que no tenga ningún otro tipo de plástico, líquido o alimento.

Este material pasa a la máquina de termodensificado, donde a través de calor el aire es extraído del unicel (95 por ciento es aire, sólo 5 por ciento es plástico). Un bloque de 20 kilos, por ejemplo, equivale a 7 mil 500 vasos.

Dicho bloque es transportado a una planta de transformación de la materia prima, ubicada en Estados Unidos, donde pasa por un proceso de molienda y extrusión.

Después de éste, el resultado son perlas de materia prima que son utilizadas para la fabricación de nuevos productos como suelas de zapatos, reglas, plásticos para teléfonos y celulares, molduras y facias para automóviles.
Con información de Milenio.com, ecoosfera.com y elfinanciero.com.mx

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